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Un centro histórico peatonal
MANIFEST PER UN CENTRE HISTORIC
PER ALS VIANANTS
El centro histórico de Valencia continúa, innecesariamente, siendo el
lugar de paso de miles de vehículos diarios, incluidos muchos de los
autobuses del servicio público, lo que resulta incompatible con cualquier
intento de sanear el corazón de la ciudad, mejorar sus plazas más
emblemáticas -Mercado, Reina, Ayuntamiento- o simplemente crear redes
peatonales.
Los
tejidos históricos de las ciudades responden a un momento en el que el
desarrollo de los medios de transporte era muy primitivo. Se trataba de
espacios muy compactos, en densidad, en usos del suelo, y sus dimensiones
máximas eran adecuadas a las condiciones “ergonómicas” de sus
habitantes, es decir, estaban concebidos para recorrerlos a pie.
En el último siglo, la ciudad de Valencia, y concretamente su centro
histórico, ha aumentado en cantidad el espacio público, como
consecuencia de las diversas operaciones de esponjamiento, pero en cambio,
la calle se ha empobrecido: ha pasado de ser un espacio democrático,
soporte de funciones sociales muy variadas, a ser un lugar privatizado y
dominado por el tráfico y el aparcamiento. Un fenómeno que está
causando gravísimos perjuicios sociales y económicos.
Esa privatización no solo la ejerce el automóvil, sino los grandes
grupos privados en la gestión del agua, la basura, el mobiliario urbano,
la publicidad, la mensajería, la televisión por cable o los servicios de
seguridad privados, entre otros...
El incremento constante del tráfico motorizado en el centro histórico
de Valencia está afectando de manera grave la calidad de vida del mismo,
su atractivo turístico y comercial, así como las posibilidades de uso y
disfrute de los espacios públicos. Paradójicamente, este exceso de
movilidad está haciendo la ciudad menos accesible, al dificultar los
desplazamientos a pie, entorpecer el transporte público e incluso
provocar una constante congestión del tráfico.
La política municipal de los últimos años no ha hecho sino favorecer
el acceso de más automóviles al centro de forma indiscriminada, con lo
que los problemas mencionados no hacen más que agravarse. La ampliación
de las vías de acceso (Avenida de las Cortes Valencianas), los nuevos
puentes (de las Artes, de la Alameda), los túneles (Ángel Guimerá,
márgenes del Viejo Cauce) estimulan aún más el uso del coche.
Muchas ciudades europeas, conscientes de que son reconocidas por
espacios públicos emblemáticos, iniciaron hace tiempo la recuperación
de calles y plazas para sus habitantes, en un proceso que se ha venido en
llamar “la Reconquista de Europa”. Muchos centros históricos europeos
iniciaron hace mucho tiempo procesos de recuperación que hoy ofrecen
espacios de gran calidad y ambiente, espacios habitables que combinan
funciones muy variadas.
Se trata, por tanto, de imitar estrategias próximas, adaptándolas a
las muy favorables condiciones de nuestra ciudad. No nos confundamos, no
se trata de prohibir, de impedir o de peatonalizar de forma absoluta, sino
de reordenar el espacio público y su uso de la forma más conveniente
para la ciudad, la vida urbana, el comercio.
Por todo ello, los ciudadanos de Valencia exigimos participar en el
diseño y gestión de nuestra propia ciudad, reclamando a los órganos
políticos y administrativos de la misma que cumplan con el compromiso que
adquirieron al ser elegidos nuestros representantes, y pongan en marcha de
forma inmediata un plan de habitabilidad real aplicando las siguientes
medidas:
1. La reducción de la entrada de vehículos a motor, estableciendo
áreas reservadas a residentes, carga y descarga, o servicios públicos.
2. Un reparto equitativo del espacio viario, reduciendo la parte dedicada
al automóvil, y aumentando la destinada a peatones y ciclistas.
3. La mejora del transporte público, introduciendo nuevos medios modernos
y no contaminantes, (como tranvías, minibuses eléctricos, autobuses a
gas natural) y racionalizando la gestión del sistema (billetes
combinados, taxis compartidos...)
4. La preferencia de paso al transporte público, con carriles protegidos,
reservando en algunos casos calles exclusivas para él mismo, peatones y
ciclistas.
5. La regulación del aparcamiento, evitando el exceso de oferta de
plazas, que estimulan a acceder en con coche al crear expectativas de
aparcamiento.
6. La regulación de la carga y descarga, estableciendo franjas horarias
limitadas, reservando áreas en la calzada y facilitando la creación de
sistemas de consigna y reparto a domicilio.
Se trata, en definitiva, de propiciar un cambio cultural progresivo
hacia unas pautas de conducta beneficiosas para toda la población hacia
lo que se llama “movilidad sostenible”, cambio que se ha reivindicado
en numerosas ocasiones y desde diferentes plataformas. No queremos esperar
más, ya es hora de empezar.
Sitios en red con este proyecto:
www.e-valencia.org
www.masacritica.info
www.terracritica.org
www.barriodelcarmen.net
www.amicsdelcarme.org
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