Las Provincias, 10/01/2004. La
rehabilitación de un edificio amenaza todo el proyecto.
La finca obstaculiza la prevista ampliación de la calle Botellas.
Los planes del Ayuntamiento para dotar de un nuevo y amplio acceso al
mercado Central pueden irse al traste si se rehabilita un edificio de la
calle de la Carda.
Los promotores han colocado un cartel en la fachada que anuncia la
restauración.
El Consistorio quiere derribarlo y ensanchar la calle Botellas.
PABLO SALAZAR/ VALENCIA
El cartel es toda una declaración de
intenciones. "Próxima rehabilitación de edificio para
viviendas" reza la gigantesca pancarta colgada de la fachada del
edificio situado en la esquina de las calles Carda y Botellas, en pleno
corazón del barrio del Mercat.
El inmueble tiene un valor histórico, por
cuanto albergó una antigua hospedería, la del Comercio, y un indudable
valor estratégico. Viene a ser una pieza fundamental en el complicado
entramado urbano que rodea el mercado Central, la Lonja y la iglesia de
los Santos Juanes, hasta el punto de que su rehabilitación impediría que
se llevaran a cabo los planes del Ayuntamiento de Valencia para esta zona.
La cuestión es muy simple. El Consistorio
es partidario de derribar la finca para, de este modo, ampliar la calle
Botellas y conseguir un acceso amplio a la avenida del Oeste. De alguna
forma viene a ser una semiprolongación de Barón de Cárcer, el viejo
proyecto definitivamente olvidado por su afección en la trama urbana del
centro histórico.
Sin embargo, y precisamente por cómo
afecta a la trama, es decir, a la configuración de las calles, la
Conselleria de Cultura rechaza la demolición del inmueble y apuesta por
su rehabilitación. En medio de ambas posturas, esperando desde hace años
que se pongan de acuerdo, se encuentran los propietarios de la finca,
hartos de aguardar una decisión en un sentido o en otro y que, además,
disponen de una sentencia a su favor para iniciar las obras.
La sentencia, tal y como informó LAS
PROVINCIAS, destaca que el Ayuntamiento no puede estar indefinidamente sin
decidir sobre el destino de un solar o un inmueble.
Los promotores del edificio han insistido
en reiteradas ocasiones en que lo que quieren es que la Administración
adopte una decisión sobre su propiedad para saber a qué atenerse. Que
les dejen rehabilitarlo o que les expropien, pero que se acabe de una vez
la indefinición que rodea a la vieja fonda.
Mientras el Ayuntamiento y la Conselleria
de Cultura se ponen de acuerdo, cosa que no parece nada fácil, los planes
municipales para reordenar el tráfico de un área de extraordinario valor
histórico corren peligro. Y los autobuses de la EMT siguen pasando por
delante del único monumento de Valencia que es Patrimonio de la
Humanidad. |